Tostas con “gotas de jade”. Té Gyokuro

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Lo sabemos, se puede comer con té, es cuestión de conocer los tipos de tés, las posibilidades, las propiedades y lanzarse a experimentar. Probar, averiguar qué es lo que más nos gusta, lo que mejor nos sienta, lo que preparamos más fácilmente… Que cocinar con té sea un placer mientras lo preparamos y luego, cuando lo degustamos.
Hoy os proponemos un plato a base de Gyokuro, un té que empieza a ser muy apreciado en Europa y una exquisitez en Japón. El té verde nipon siempre parte de la misma planta y, en función del tratamiento que se dé a la camelia antes de ser recolectada, y después en base al procesado, hace que se obtengan diferentes variedades de té verde.

Para llegar a lo que se conoce como Gyokuro; dos o tres semanas antes de la cosecha, el arbusto se cubre para evitar la luz del sol, pasado ese tiempo, se recolecta, se vaporiza, se enrolla, y se seca. Se logra un té rico en antioxidantes, fibra y clorofila, con un alto nivel de aminoácidos; de un verde intenso, absolutamente herbal, dulce y con un bajo índice de taninos, de reducidas catequinas (té menos amargo), y un alto índice teína, lo que se traduce en un exquisito sabor, tanto en taza, como complemento vegetal de platos muy saludables.

Ingredientes para 3 raciones:

• 4 cucharaditas cafeteras de té verde Gyokuro
• 100 gr. de espinacas y lechuga romana
• Aceite de oliva virgen
• Sal del Himalaya
• 2 ó 3 láminas de camembert por tosta pequeña
• Pan integral de semillas
• 1/2 cucharadita cafetera de sésamo negro y sésamo tostado

Cómo prepararlas en 10-15  minutos:

• Preparar previamente el gyokuro, y apartar las hojas infusionadas que son las que utilizaremos en las tostas.
• Saltear ligeramente la lechuga con las espinacas y el gyokuro en una sartén con un poquito de aceite y sal. En el momento que veamos como la espinaca se encoge estará listo, es muy rápido.
• Cortar en rebanadas delgadas el pan de semillas, tostarlo.
• Colocar la verdura sobre el pan y cubrirla con el queso laminado.
• Gratinar el queso hasta que empiece a fundirse.
• Espolvorear con el sésamo.
• Es importante servir sin que se enfríe.