Los tés verdes japoneses

Helena Morán
Helena Morán

Tea Sommelier CataCata

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Es cierto, la camellia sinensis es la planta del té, esa que hace que en base a su procesado obtengamos un tipo u otro de té. Blanco, Verde, Oolong, Negro ó Pu erh. Pero ¿qué ocurre cuando hablamos de un té verde chino, y otro japonés? ¿Cuándo apreciamos los contrastes? Y aún más, ¿Cuándo probamos diferentes verdes japoneses y, también aquí, percibimos lo distintos que son? ¿De qué modo podemos distinguirlos y apreciarlos? De nuevo, la clave está en la fabricación de cada uno.

Sencha

El más popular en Japón, habitual a todas horas del día. Sencha significa: té cocido, y se refiere a la aplicación de vapor a las hojas, que tras ser secadas se enrollan, al final se obtiene un aspecto de “agujas”. Es un té herbal e intenso, cuyas hojas también se pueden comer aportando: Vitamina A, E, clorofila y fibra.

Tencha, Gyokuro, Matcha

Unas tres semanas antes de la cosecha el arbusto se cubre con unas lonas que lo preservan del sol, eso aumenta la concentración de antioxidantes, y la intensidad del verde. Al recolectarlo, se recortan los primeros brotes de la planta mas dos hojas. Es un té floral y suave. Una vez recogidas, las hojas pueden quedarse tal cual, o ser nuevamente transformadas; si se enrollan se obtiene el Gyokuro, gotas de jade, y si dejamos aparte las nervaduras y pulverizamos el resto obtendremos el Matcha, té pulverizado, un polvo verde jade que se mezcla con agua y que no necesita ser infusionado. Es el té utilizado en el chano yu, y recientemente incorporado a la cocina creativa.

Bancha, Genmaicha, Kukicha

Después de recolectar los segundos brotes, el arbusto de té sigue creciendo y no se toca durante tres años. Es un té menos herbal que los anteriores, más “tierra”, habitual en las zonas rurales, que a su vez se puede desdoblar en dos; cuando se le incorpora arroz integral tostado y pop corn, el Genmaicha, muy extendido en todo el país. Y cuando se utilizan los peciolos, tallos y ramitas para obtener el Kukicha con un sabor y aroma muy particulares, al incluir en su composición partes de la planta excluidas en otras mezclas. En taza resulta suave con sabor a nuez ligeramente dulce.

Hay otros tantos tés verdes japoneses, de ellos hablaremos otro día.

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