Lapsang Souchong

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Fujian. China

Un té lejos de los sabores y aromas a los que el perfil sensorial occidental nos tiene habituado, cuanto menos curioso.

Originario de Zheng Shan, en la provincia de Fujian, China. Se  cultiva entre 3.500 y 5.000 metros de altura; se deja oxidar como es habitual en los tés negros, y posteriormente para secarlo, se ahuman las hojas, lo que le da su peculiar sabor que recuerda a la madera quemada, a la leña ardiendo en el hogar… Es un té que me remite al  invierno y que me he permitido probar fuera de temporada, jugando con la temperatura y el tiempo de infusionado, adecuándolo al excelente maridaje que adquiere con la carne a la brasa. De un licor a la vista malta intenso y un aroma absolutamente propio, no deja indiferente desde el momento de su preparación.

En chino su nombre significa “subvariedad ahumada” y forma parte de la especie de la familia de té de Wuyi Bohea. Según la leyenda, apareció durante la época de la dinastía Qing cuando el ejército interrumpió la producción de té anual y por tanto, el proceso de secado de las hojas. Tras este paréntesis, la alta demanda de la bebida hizo que los fabricantes aceleraran la producción secando las hojas sobre un fuego de madera de pino, lo que le confirió su particular aroma y sabor.

Entre sus propiedades: ayuda a reducir el colesterol, en beneficioso para la salud cardiovascular, es un buen diurético, y hace su aportación de antioxidantes.

Temperatura: 75-85ºC
Tiempo de infusionado: 2´5 m- 3m
Cantidad de té: 1 cucharadita
Nivel de teína: máximo
Perfecto para: acompañar carnes a la brasa, quesos.

Valoración: