El momento que vivimos

Helena Morán
Helena Morán

Tea Sommelier CataCata

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Tildada durante mucho tiempo de austera (por lo poco dada que era a consumir cosas innecesarias), frente a la reutilización y transformación; nunca acabé de sentirme cómoda con este concepto. Había algo más, mi necesidad de limpiar la vida y los espacios, de evitar lo superfluo, de buscar el equilibrio en armonía con la belleza.

Cuando descubrí la obra de Mies Van der Rohe, y su famoso mantra: “menos es más”, sentí que me aproximaba a algo con lo que me identificaba de forma muy profunda. Creo que sin saberlo, fue la primera vez que escuché hablar de minimalismo, y no era un contexto japonés.

Chado

Cuando más tarde me adentré en el camino del té o Chado, me sorprendió como los pilares de la Ceremonia (armonía, pureza, respeto, paz), se fusionaban con mi forma de entender la vida, las relaciones, los entornos, las cosas… el minimalismo en comunión con lo esencial.

Algo que toma forma en cada nueva Ceremonia del té, experimentada como una posibilidad de conectar con la paz interior, liberando la mente de lo innecesario para enfocarme en lo que verdaderamente importa.

Fue ese espacio, al que la artista artista japonesa Okamoto Motoko denominó: “Cha-gu” el  recreado hace muy poquito en Madrid. Un pequeño habitáculo, una obra de arte en sí misma, escenario efímero para posibilitar la performance del Cha no yu. Diminuto, esencial, revelador, y tan en consonancia con este momento…

El momento que vivimos

Y es ese momento el que me lleva a la oportunidad de probar el recogimiento, dando valor al tiempo sin que tenga que ser retribuido, ralentizando los pensares y los haceres, dejando que el sentir siga fluyendo, parando de verdad. Tratando de prescindir de lo que sobra dentro y de lo que sobra fuera,  mirando con limpieza y perspectiva.

Quizá ahora exista la posibilidad de parar y escuchar un poco más, yo ya la estoy aprovechando.

Deja un comentario