Earl grey

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El Earl Grey, uno de los tés más populares, posiblemente el más bebido en Inglaterra,  se encuentra cada vez más con una abanico muy interesante de posibilidades olfativas y gustativas.

La base de este té es el propio té negro, aromatizado con aceite de bergamota, procedente de una planta delicada e intensa que otorga su peculiar huella cítrico-floral a la bebida.  Aunque el clásico Earl grey se hace con  té negro, existen otras variedades a base de oolong o té verde, también aromatizados con bergamota de diversas procedencias, otros cítricos, y eventualmente  algún toque floral.

La composición del Earl Grey

Casi toda la base de este té proviene de variedades de India y Sri Lanka, aunque existen muchas diferencias de calidades y orígenes. Por su parte, el aceite se obtiene de la piel del  fruto de la bergamota. El más apreciado y costoso es originario de Calabria, al sur de Italia, también son conocidos los de Argentina, Brasil o Costa de Marfil.

Los amantes del té sin aditivos preferimos tomarlo solo, no obstante en Inglaterra, también puede acompañarse con una nube de leche.

El nombre Earl Grey

Charles Grey,  (s.XIX),  según una versión de la historia recibió este té de un chino mandarín, según otra, fue un regalo de un maharajá indio. Una tercera hipótesis  explica como un barco que transportaba té sufrió una tormenta en el Canal, lo que provocó que parte de la carga se soltara y que el aceite de bergamota cayera sobre ella. Al llegar a Londres, Lord Grey lo probó  y cómo le gustó el sabor, decidió comercializarlo.

Hoy día se presenta de muchas maneras: en hebras, en trozos de hoja, molido en bolsitas…  Sin ninguna duda, mi preferido es el de hebras generosas, fundido con el aceite esencial y salpicado por la luminosa flor violeta de la bergamota. Fragante, suave delicado e inconfundible.

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