Claves para un perfecto té

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Si tuviera que resumir las claves para preparar un perfecto té, me inclinaría por:

1- La calidad del té

2- El tipo de agua

3-La temperatura del agua

4- El tiempo de infusionado

1- La calidad del té. Es evidente, no es lo mismo un té en hebras, que un té en polvo, unas hojas de té que se expanden en el agua… que unas hojas rotas. El lugar de origen, la cosecha, el cuidado del procesado… todo lo que contribuye a que tengamos un té de mayor o menor calidad.

2- El tipo de agua.  El sabor del agua es más limpio y fresco cuanto menos mineralizada está, varia en función de las  concentraciones de sustancias químicas. Y aunque a cada persona le viene mejor un tipo u otro de  concentración, si he de generalizar, me inclino por las aguas minerales naturales de mineralización débil.

3- La temperatura del agua y el tiempo de infusionado. Cada tipo de té requiere una temperatura y un tiempo de infusionado que permite poder apreciar al máximo sus características y aprovechar mejor sus beneficios. La China milenaria ponía el acento en como una u otra temperatura propiciaba movimientos ascendentes o descendentes de las hojas, en los que el té liberaba unas u otras propiedades.

Es evidente que con el trajín cotidiano puede no ser muy realista controlar al milímetro estos dos parámetros, pero si tenemos en cuenta al menos los mínimos y los máximos indicados en cada tipo de té, garantizaremos una infusión mucho más rica y saludable.

Con eso y con todo, animo a probar infusionando el mismo té con diferentes tiempos y temperaturas, y a determinar cuál es el que más nos convence.